
11.30 Domingo 24 de Julio, al fin divisamos La Grallera. No me jodas; fue el primer comentario de J. (puede que no colmase las expectativas que tenía).
El calor agobiante, la fuente del refugio seca, camino elegido, el largo. Pero no todo era malo, E. descubrió que había un músculo de los que dolía al subir, que no molestaba para bajar.
J. entendió a Indurain en el sexto tour, menos mal que E. llevaba una mochila mágica y F tenía una bolsa con nueces y chocolate.
La salida fue a las 6.30 de la madrugada, y aunque poníamos la excusa (para tan temprana salida) del calor y de la distancia, todos sabíamos que la clave era llegar a las 3 al restaurante de LUIS.
Otra de las claves en la excursión fue NOKIA, ella nos dio la cobertura tan necesaria en una excursión con riesgo: que Luis no hubiese preparado uno de sus guisos.
La comida no falló, y el pacharán tampoco. Tuvimos poco tiempo para añorar los tiempos del 124 y los macarrones; la próxima VILLANOVILLA.